El pasado 21 de diciembre no fue un domingo cualquiera en el barrio. Fue el día en que la campaña Huellitas de Hechizo Calzados hizo su primera parada oficial. El destino: el merendero Despertando Sueños, un rincón donde la merienda es solo la excusa para algo mucho más grande: enseñar a los más chicos que el futuro no tiene límites.

El corazón detrás de la merienda

Mantener un merendero en pie no es tarea fácil. Lo saben bien Jesica (38), Paola (43) y Lorena (37), las tres mujeres que son el motor de este espacio. Entre amasado y amasado - perfeccionando recetas de facturas, pan casero y pasta frola que aprenden juntas en YouTube - , ellas han logrado construir un refugio de contención.

"Nuestra misión es que ellos entiendan que pueden ser personas de bien, seguir sus estudios y ser profesionales el día de mañana" , nos cuentan con orgullo. En un ambiente donde a veces reina la risa y otras surgen las discusiones lógicas de chicos que crecen, estas tres mujeres escuchan, aconsejan y, sobre todo, acompañan.

21 de diciembre: El momento de la verdad

Semanas antes de la entrega, el clima en el merendero ya era distinto. Los chicos sabían que algo especial estaba por llegar. Mientras Jesica, Paola y Lorena preparaban tarjetas y un marco de selfie para celebrar el encuentro.

La falta de recursos es una realidad diaria en las familias del barrio, por eso, saber que Hechizo llegaba con regalos, convirtió la espera en una verdadera fiesta anticipada.

Cuando finalmente llegó el día, el brillo en los ojos de los niños lo dijo todo. Al abrir sus paquetes de Huellitas, el merendero se llenó de sorpresas y, sobre todo, de sonrisas. Para las referentes del lugar, lo más gratificante no fue solo la entrega material, sino ver la felicidad genuina de cada niño al sentirse reconocido y agasajado.

"Nos gustó mucho la sonrisa de cada niño al recibir sus regalos. Ellos estaban sorprendidos, muy ilusionados", relatan las coordinadoras.

Seguir de pie, seguir soñando

Para "Despertando Sueños", el mayor logro es la permanencia. Haber superado la pandemia y los momentos de falta de mercadería los ha fortalecido. Hoy, su mayor alegría es cruzarse en la calle con jóvenes de 18 años que pasaron por el merendero y que aún hoy las saludan con el cariño de quien se sintió cuidado.

Sin embargo, el trabajo no termina. El próximo desafío es mejorar el espacio físico: terminar la pintura, asegurar la conexión eléctrica y, muy pronto, lograr que cada chico tenga sus útiles escolares para empezar las clases.

Desde Hechizo Calzados, nos sentimos profundamente conmovidos por haber sido parte de esta jornada. Porque entendemos que para que un niño pueda cumplir sus sueños de ser profesional el día de mañana, primero necesita saber que hay una comunidad que lo apoya, que cree en él y que, paso a paso, lo ayuda a caminar hacia su destino.

                                         

                                         

No queremos cerrar este relato sin antes agradecer profundamente a Jesica, Paola y Lorena. Gracias por abrirnos las puertas de su casa y de su merendero con tanta generosidad, por recibirnos con esa calidez que las caracteriza y por permitirnos ser testigos del amor con el que cuidan a cada niño.

¡Gracias, Despertando Sueños, por dejarnos ser parte de su historia!